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jueves, 31 de marzo de 2016

Escritoras sobre ruedas a ambos lados del atlántico

Luego de hablar sobre el libro escrito por Dorothy Levitt en este #ThrowBackThursday continuamos con las mujeres de la literatura automovilística. Lo hicimos la semana pasada con Emilia Pardo Bazán en España y esta vez vamos a saltar el Atlántico y volver. Primero vamos a hablar de una estadounidense que fue periodista (¿tal vez una de las primeras periodistas deportivas?) y después de una británica que fue escritora y crítica de arte. Con ustedes: A. Sherman Hitchcock y Gladys Beattie Crozier.


El primer dato que hizo conocida a la señora de Alvah Sherman Hitchcock en el mundo del automovilismo en Estados Unidos fue cuando el jueves 20 de noviembre de 1902 junto a Miss Rose L. Downes realizaron un viaje de 100 millas (161 km) en un Oldsmobile sin parabrisas y con un timón en lugar de volante. Eso las convirtió en las primeras mujeres de Providence, Rhode Island en manejar una máquina combustible en un viaje por carretera tan largo.
Según declaró después, tuvieron un viaje hermoso y solo pararon para almorzar.

Como periodista norteamericana que comenzó a escribir columnas sobre automovilismo en 1904. Lo hacía en varias publicaciones, como la revista "Country Life Magazine" (Revista de la Vida Campestre), el "New England Automobile Journal" (Diario de automóviles de Nueva Inglaterra) con la columna "Women In the Motor World" (Las mujeres en el mundo del motor), la revista "American Homes and Gardens" (Casas y hogares estadounidenses) con la columna "Woman at the Motor Wheel" (Mujer al volante), la revista "Suburban Life" (Vida Suburbana) con la columna "The Social Side Of Motoring" (El lado social del automovilismo) de julio de 1911 y la revista "Motor - The National Magazine of Motoring" (Motor, la revista nacional de automovilismo) con una columna semanal llamada "Woman's Realm" (El terreno de las mujeres).

Además era una incansable defensora de las mujeres conductoras, y en sus columnas las alentaba a involucrarse en este ambiente y en la aviación, ambos ámbitos muy machistas: "Si las mujeres en general entendieran el enorme placer que proviene de conducir su propio auto, estoy segura de que el número de mujeres conductoras pronto se incrementaría enormemente." (Extraído de la revista "Motor" de una columna llamada "A woman's viewpoint of motoring" / "El punto de vista femenino del automovilismo" del 19 de abril de 1904).
Creía que las mujeres debían familiarizarse con la operación mecánica del automóvil para superar lo que ella describía como un desinterés natural de las mujeres por la tecnología. Entonces, debían aprender a maniobrar, controlar el acelerador, mover el embrague, aprender las normas viales y ejercitar la precaución en las áreas congestionadas. También sería conveniente que aprendieran a limpiar bujías con un viejo cepillo de dientes y unas gotas de gasolina, y acordarse de llevar bujías extra, por si necesitaban cambiarlas en el camino. En un artículo para la revista "Motor" de 1904 aconsejaba:
"Una mujer para ser una conductora exitosa debe poseer nervios de acero, ser racional, tener coraje y determinación." (...) "El primer requisito... para una aprendiz es que debe tener perfecta confianza en ella misma, siempre estar alerta y ser calculadora, y rápida para actuar en caso de que suceda una emergencia." Además de afirmar: "La experiencia traerá mayor seguridad."

Tapa de la Revista "Motor" de enero de 1923

Para la señora Sherman Hitchcock, las mujeres que aprendían a manejar ganaban confianza, coraje y la habilidad de pensar más rápido, como también una sensación de fortalecimiento:
"Hay una maravillosa diferencia entre sentarse con calma mientras otro maneja y realmente maniobrar el auto una misma. Hay un sentimiento de poder, de regocijo y fascinación que nada lo iguala. Cuando el pesado auto empieza a moverse y el motor parece algo vivo que respira, y responde a toque más ligero, fácil de controlar y simple de manipular, entonces se realiza la 'conducción' en el sentido más verdadero." (Revista "Motor" de junio de 1905).

En diciembre de 1910 escribía sobre los automóviles:
"Rejuvenecen los nervios cansados, cambian los sentimientos de monotonía por los energéticos, da una entusiasta alegría en las bellezas de la naturaleza, y el ritmo rápido ciertamente es estimulante para la circulación. La mujer que se siente con fastidio encontrará que sus problemas se disipan rápidamente con un giro en su volante, y, por medio del aire fresco y el sol brillante, estará superior físicamente y más apreciada por los hombres que alguien que anda por la casa, en un trabajo sofisticado o contando el último chisme."
"Dicen que el aire, la luz y el espacio son esenciales para la salud, y privarse de ellos trae como resultado un ¡deterioro físico! No hay mejor forma de obtener estas tres cualidades vivificantes tan satisfactoriamente que en el automovilismo. La mujer que ama los autos nunca se quedará en su casa debido al clima, porque ahora hay muchos tipos de vestimenta para lluvia. Es posible que el clima tenga pocos efectos sobre la verdadera amante del deporte."
"Otra necesidad primordial de la vida de una mujer es la distracción o la ocupación alternativa, y no hay absolutamente nada que encaje de forma tan exacta en cada requisito como el automóvil. Desde el punto de vista higiénico, está la diversión por excelencia y, de nuevo, suministra una relajación muy necesaria. Hay muchas mujeres que no se dan cuenta de la gran necesidad de ejercicio físico como mental, y se encuentran exhaustas e incapaces de mayor esfuerzo cuando han cumplido con cierta cantidad. No se dan cuenta de que a menos que uno tenga un cuerpo saludable es imposible tener un cerebro saludable, y sin él no puede realizarse ningún trabajo bueno de ningún tipo."

Tapa de la Revista "Motor" de septiembre de 1923

Y la última pieza escrita que conocemos de la señora Sherman Hitchcock es la pequeña columna que publicó el diario "The Pittsburgh Press" el miercoles 11 de octubre de 1911 en la página 13 de deportes, extraída de "My Experience In A Racer" (Mi experiencia en un corredor) de la revista August Columbian:
"AUTOMOVILISMO EN TODA SU PLENITUD" era el título.
"Hay pocos automovilstas que sepan de automovilismo en toda su plenitud. Manejan unas cien millas más o menos (161 km aprox.) por caminos rurales, por pueblitos tan cercanos que virtualmente pasan por una gran aldea y piensan que han manejado."
"Cruzan el océano y disfrutan los caminos perfectos de Francia y Suiza, e imaginan que han experimentado todo lo que hay en la vida en el automóvil, pero nadie nunca ha tenido una completa realización de lo que realmente es el automovilismo, o lo que es capaz la maravillosa maquinaria moderna de genial creatividad humana, hasta que se han sentado en un auto de carrera al lado de un piloto experto y hayan probado el deporte como es bajo tales condiciones."
"Lord Byron alguna vez escribió: 'Que cosa tan encantadora es una autopista con peaje, esos medios de acelerar la tierra tan escasos como los logros del águila al aire libre'. Seguro que fue su profecía del automóvil y especialmente de las máquinas de carrera, que desafían las distancia y acortan el espacio en las proporciones más pequeñas."

Lamentablemente tenemos muy pocos datos personales de la señora de Alvah Sherman Hitchcock, y apenas sabemos que residía en Providence, Long Island. Sin embargo, investigando en los registros de censos disponibles en internet, sabemos que el señor Alvah Sherman Hitchcock se había casado con la señorita Eva D. Gilpin el 7 de octubre de 1877, quien nació aproximadamente en marzo de 1855 en Vermont y es probable que haya fallecido en 1926 a los 71 años. ¿Sería esa la señora Sherman Hitchcock?
Sí sabemos, además, que ese matrimonio tuvo dos hijas: Ethel "Effie" L. Hitchcock (28/03/1879-¿?) y Blanche E. Hitchcock (02/04/1881-¿?).

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Y lamentablemente tenemos mucha menos información personal de Gladys Beattie Crozier. Sabemos que fue la hija de John Beattie Crozier —economista, filósofo y escritor canadiense—, que probablemente haya nacido en septiembre de 1878, que también era escritora, que publicó sus obras entre 1900 y 1925 y que la mayoría tenía que ver con las artes. Su libro más famoso "The tango and how to dance it" (El tango y como bailarlo) fue editado en 1913 en Londres y además publicó varios libros sobre juegos y pasatiempos para niños.
El anuario "The British Girl’s Annual" de 1913

Además, escribió para la revista "Ladies' Realm" (El territorio de las damas) en donde publicaba reseñas sobre arte, deportes y vida social, publicó en varias ediciones del "The British Girl’s Annual" (El anuario de las chicas británicas) y también en la "Every Woman's Encyclopaedia" (Enciclopedia de todas las mujeres) entre los años 1910 y 1912..

Fue para esa revista que escribió en 1904 una columna llamada "Motoring for Ladies" (Automovilismo para damas) ilustrada con numerosas fotografías de mujeres a la moda que se sentían como en su casa al manejar, ajustar y reparar sus autos, y en septiembre de 1905 otra llamada "Practical Motoring For Ladies" (Automovilismo práctico para damas).


Retrato de Gladys Beattie-crozier. Realizado por Percy Anderson.
Óleo sobre tela. Acuarela y bodycoloror, formado con un monograma.
Medidas: 25.40cm de alto x 20.32cm de ancho.
El último dato que encontramos sobre ella fue que en mayo de 1969 el "New Brunswick Safety Council" (Consejo de seguridad de New Brunswick) de Canadá publicó un relato de su autoría llamado "A Woman's Success Story" (La historia del éxito de una mujer) como parte de un curso sobre manejo defensivo.

Si alguien entre nuestros lectores, o algún fan de la página tiene más datos sobre Gladys sería estupendo y estaríamos agradecidas que los comparta con nosotras.

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Para enterarse de más historias y noticias sobre el automovilismo femenino, visiten nuestra página en Facebook, llamada MUJERES TUERCAS.


jueves, 24 de marzo de 2016

La pionera española

Luego de hablar sobre el libro escrito por Dorothy Levitt en este #ThrowBackThursday pascual continuamos con las mujeres de la literatura automovilística. Y comenzamos con la pionera española en la lucha por los derechos femeninos. Con ustedes: Emilia Pardo Bazán.


Emilia fue escritora, novelista, periodista, ensayista, crítica literaria, poeta, dramaturga, traductora, editora, catedrática, luchadora por los derechos femeninos y naturalista española, pero, sobretodo, fue una aristócrata de la nobleza. Nació con el nombre completo de Emilia Antonia Socorro Josefa Amalia Vicenta Eufemia Pardo Bazán y de la Rúa-Figueroa en La Coruña el 16 de septiembre de 1851, hija del conde pontificio de Pardo-Bazán, José María Pardo-Bazán y Mosquera, heredó el título de condesa en 1890.

Se la considera la mejor novelista española del siglo XIX y una de las escritoras más destacadas y con mayor cantidad de publicaciones. Incluso, hace apenas cuatro años se descubrió que su primera novela la escribió siendo apenas una adolescente de 13 años llamada "Aficiones peligrosas", unos doce años antes de su primera publicación "Estudio crítico de las obras del padre Feijoo" de 1876.

Activa luchadora por los derechos de la mujer, funda y dirige en 1892 la publicación "La Biblioteca de la mujer", propone varias veces a la Real Academia Española la elección de mujeres (Concepción Arenal, Gertrudis Gómez de Avellaneda y ella misma) siendo rechazada siempre y en el Congreso Pedagógico denuncia la desigualdad educativa que sufren las mujeres españolas respecto de los hombres: "Este sistema educativo, donde predominan las medias tintas, y donde se evita como un sacrilegio el ahondar y el consolidar, da el resultado inevitable; limita a la mujer, la estrecha y reduce, haciéndola más pequeña aún que el tamaño natural, y manteniéndola en perpetua infancia. Tiene un carácter puramente externo; es, citando más, una educación de cascarilla; y si puede infundir pretensiones y conatos de conocimientos, no alcanza a estimular debidamente la actividad cerebral."

Emilia Pardo Bazán

Como cronista periodística escribe columnas sociales para "La Ilustración Artística" de Barcelona y para el diario "La Nación" de Buenos Aires, especialmente con motivo del viaje de la infanta Isabel de Borbón por los festejos del centenario de la Revolución de Mayo en 1910.
Y, dado que el automovilismo por esos tiempos era el deporte de moda en la alta sociedad española, también aparece muy seguido en sus crónicas periodísticas:
"Si hay algo que esté “llamado a desaparecer” no es la forma poética, son los coches tirados por caballos y mulas. Nadie sospecha la revolución que va a consumarse aquí (señalo al planeta) dentro de cortos años, porque esto del automovilismo va deprisa." De "La vida contemporánea” en la revista "La Ilustración Artística" del 11 de diciembre de 1899.
"La exageración de la velocidad caracteriza al deporte automovilista; sin la exageración de la velocidad, no ofrecería el automóvil atractivo para los deportistas". Extracto que fue publicado el 8 de junio de 1903 en "La vida contemporánea” una columna de la revista "La Ilustración Artística" en donde publicaba los accidentes y los atropellos que ocurrían debido al peligro de la velocidad.

Su relación con el automóvil fue cambiante. Al comienzo lo rechazaba porque la velocidad le parecía un peligro que no le permitía disfrutar de sus afición por los viajes y admirar paisajes:
"Entre los coches que vienen figura uno que requiere, en quien lo ocupe, intrépido corazón. [...] Peligro por peligro, yo elegiría éste: peligro completo, reconocido, glorioso en su género; no un semi­peligro, que al fin puede costar la vida.Y disfrutaría, por algún tiempo, la sensación embriagadora de correr sobre el filo de la muerte, de verla próxima a cada instante, de devorar el espacio, de suprimir la distancia, de ser lanzado no se sabe adónde, de dejarse atrás a los otros, por veloces que fuesen." (15 de mayo de 1902).
"Estos días andan sueltos los diablos del automovilismo. Y su parte diabólica hay en el asunto; de antiguo sabemos que el diablo es muy expeditivo, y para decir de alguien que va aprisa, decimos que va “como alma que lleva el diablo”. [...] justamente lo embriagador es eso, volar. Quitarle al automóvil el vértigo de la carrera es quitarle su chiste." ("La vida contemporánea” del 22 de septiembre de 1902).
"Personalmente me son hasta repulsivos los automóviles. Huelen mal y su forma nunca es bella. (...) Hacen desagradable ruido, y su velocidad vertiginosa no da tiempo a mirar el paisaje (...) La indumentaria del automovilista no se pasa de simpática tampoco (...) No hay, en automóvil, conversación ni intimidad posibles, así como no hay verdadero tourismo, pues se cruzan los países más hermosos y los puntos de vista más encantadores, sin poder volver la cara a mirarlos." (Extraído de "La vida contemporánea” del 8 de junio de 1903).

Emilia Pardo Bazán leyendo

Pero, luego, dentro de su lucha por la emancipación y los derechos femeninos, Emilia Pardo Bazán está considerada la primera mujer en conducir un automóvil en España en 1904 y a partir de esa experiencia cambió por completo su relación con los autos llegando, incluso, a defender estas máquinas:
"Acabo de viajar en automóvil ocho días. Una excursión deliciosa, sin asomos de panne, sin que nada se haya roto, pinchado ni paralizado en el mecanismo para mí complicadísimo e incomprensible del artilugio." (28 de septiembre de 1908).
"Yo, modesto ejemplar de la generación pasada, no he salido del tronco alazán, y el caso es que llego a todas partes, no siendo muy grande la distancia, lo mismo que llegan los automovilistas. No por eso dejo de encontrar agradable el paseo en automóvil, y, como cada hijo de vecino, siento la fiebre de la velocidad." (18 de septiembre de 1911).
"Hay una manera de evitar el tren y sus molestias, que no son flojas: este medio es hacer el viaje en automóvil. Para mí es el más grato." (6 de julio de 1914).
"Un recorrido en automóvil, al menos para mi criterio y gusto, es una expedición de estudio y recreo, deteniéndose en pueblos interesantes por sus recuerdos y por su aspecto típico; no comprendo viajar sólo en el sentido de trasladarse, y menos el anhelo de la velocidad por la velocidad." (del 31 de mayo de 1915).

Emilia Pardo Bazan en 1896.
Retrato del pintor coruñés Joaquín Vaamonde Cornide.

Y hasta pasó a hacer vaticinios futuristas sobre los autos:
"Y el automóvil, el día que acabe de inventarse (por ahora está a medio inventar, no cabe duda), dejará de ser artículo de lujo, y se pondrá al alcance, no diré que de los golfos callejeros, pero de las fortunitas modestas." (8 de marzo de 1915).
"Hay sobre todo aquí plétora de automóviles. [...] Y dentro de algún tiempo, sabe Dios cuánto, el automóvil, tal cual es ahora, parecerá un armatoste. Se habrán inventado otros mecanismos, de materias más ligeras y resistentes, de nutrición más regularizada y fácil." (23 de agosto de 1915).

Muy interesada también en fomentar la educación en las mujeres, a partir de 1910 fue consejera de Instrucción Pública, catedrática de Literatura Contemporánea de Lenguas Neolatinas en la Universidad Central y durante los últimos 5 años de su vida desde 1916 fue profesora de Literaturas románicas en la Universidad de Madrid, una cátedra que se creó exclusivamente para ella.

Falleció en Madrid el 12 de mayo de 1921 a los 70 años debido a una gripe y complicaciones con su diabetes y fue enterrada en la cripta de la Iglesia de la Concepción de Madrid.

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