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jueves, 17 de diciembre de 2015

Las mujeres Daimler

Es #ThrowBackThursday y volvemos a hablar de los orígenes del automóvil en Alemania, con dos mujeres que acompañaron todo ese proceso: Emma y Lina Daimler.

Emma nació el 29 de abril de 1843 como Emma Pauline Kurz, hija de una farmacéutico de Maulbronn, se casó con Gottlieb Daimler el 29 de noviembre de 1867 en la época en que él trabajaba en la Karlsruhe Engineering Works, el mismo año en que conoció a su socio Wilhem Maybach.
Lina nació el 16 de mayo de 1855 como Lina Schwend, hija del maestro carpintero Christoph Schwend, se casó 2 veces por lo que acumuló los apellidos Hartmann de su primer esposo y Daimler, entonces su nombre completo era Lina Schwend Hartmann Daimler.
Gottlieb Daimler (1834-1900) es uno de los inventores del motor de gasolina y, posteriormente, del automóvil.
Emma y Gottlieb Daimler


Emma Kurz Daimler fue la madre de sus 5 primeros hijos: Paul (1869-1945), Adolf (1871-1913), Wilhelm (1881-1896), Emma y Martha.
La participación de Emma en la historia automotriz fue en 1886, cuando su marido compró una diligencia para ser tirada con caballos de 4 ruedas como regalo para ella... pero en realidad era el vehículo que necesitaba para probar el motor que había creado junto a su socio Willhem Maybach. Ese fue el inicio para muchas pruebas hasta que en octubre de 1889 Maybach y Daimler presentaron el primer automóvil en la feria mundial de París.
Ese mismo año, otra pionera Louise Sarazin, adquiere la licencia de motores Daimler para venderlos en los vehículos Panhard & Levassor en Francia.
Y Emma Kurz Daimler murió el 28 de julio de 1889, tenía solamente 46 años.

Al año siguiente, se funda la Daimler-Motoren-Gesellshaft (DMG) la compañía de motores Daimler y como logotipo la empresa usaba una estrella de 3 puntas, para significar que esos motores podían usarse para andar sobre la tierra, sobre el agua y por el aire. En noviembre de ese año, con fondos de los inversionistas Wilhelm Lorenz y Max Duttenhofer, la empresa se convierte en una corporación pública.

La familia Daimler en 1885 en su casa en Cannstatt. De izquierda a derecha: Gottlieb Daimler, su cuñada Marie Kurz, sus hijos Paul y Adolf, su suegro Friedrich Kurz, su hijo Wilhelm, su primera esposa Emma Kurz, su hija Emma y su otra hija Martha; y no nos olvidamos de su perro Bello.

Para 1892, cuando Gottlieb vende su primer automóvil, ya tiene 58 años, está muy enfermo del corazón y sufre una descompensación durante el invierno. Así que, al llegar la primavera su médico le indica viajar a Florencia, Italia para recuperarse. Allí vuelve a encontrarse con Lina Hartmann, una viuda 22 años más jóven que él a quien había conocido unos años antes por amigos en común de Cannstatt. Lina, de 36 años, madre de Gretel de 14 años y con carácter extrovertido era la dueña del hotel donde se hospedaba, le causa una tremenda impresión a Gottlieb.
Tanta impresión que decide casarse con ella a los pocos meses. Sin embargo, surgen problemas familiares con los hijos de ambos que no aceptan la idea. Gretel, la hija de Lina, se niega categóricamente a mudarse a Alemania, prefiere quedarse en Florencia con sus abuelos, y por el otro lado, a los 5 hijos de Daimler, en especial los dos mayores Paul y Adolf, les cuesta aceptar a Lina. Sin embargo, Gottlieb está decidido y se casa con Lina el 8 de julio de 1893 en Schwäbisch Hall, donde el padre de Lina, Christoph Schwend, había sido miembro de la municipalidad.
La historia dice que aprovecharon el viaje de la luna de miel para visitar la Feria Mundial en Chicago y promocionar los motores. Ambos tendrían 2 hijos más: Gottlieb Jr (1894-1916) y Emilie (1897-1973).

Gottlieb Daimler y su segunda esposa Lina Hartmann, en 1893

Los problemas de salud del señor Daimler continuaron y afectaban tanto el manejo de su empresa, que incluso rechazó la compra de acciones de DMG que le hubiesen posibilitado ser el accionista mayoritario. Esta decisión empeoró la tensa relación entre Daimler y sus socios inversores Lorenz y Duttenhofer, quienes amenazaron con dejarlo en la bancarrota si no les vendía los derechos de sus patentes y su parte de la empresa. Así quedó fuera de la Daimler-Motoren-Gesellschaft que acumulaba más y más deudas.
Mientras tanto, el motor "Phoenix" que había diseñado junto a Maybach había despertado interés en un grupo de industriales británicos que querían comprar la licencia para venderlo en Inglaterra. Estaban dispuestos a pagar 350 mil marcos, pero con la única condición de que Gottlieb Daimler volviese a trabajar en su empresa. Así sucedió el 8 de noviembre de 1895, Daimler volvió a la Comisión Directiva de la empresa, recuperó el puesto de Inspector General, sus acciones y sus patentes, y también volvió Willhem Maybach como Director Técnico.

Lina y Gottlieb Daimler

En esos 5 años hasta el cambio de siglo, la DMG recuperó su competitividad en base al progreso técnico y la confiabilidad de los productos. Pudieron vender licencias de sus motores a Panhard & Levassor y Peugeot en Francia, a William Steinway, el creador de los pianos, en EE.UU., a Frederick Simms en Inglaterra y a la Austro Daimler en Austria.
En el verano de 1899 Gottlieb Daimler sufrió un ataque cardíaco que lo postró en cama hasta que finalmente murió el 6 de marzo de 1900 en Cannstatt, dos años después Lina fue echada de la compañía y en 1907 Maybach renunció a la empresa, y recién en 1924, después de muchos años de negociaciones y reuniones, se pudo realizar la fusión con la compañía de Karl Benz, para fundar la Daimler-Benz que adoptó como símbolo para sus vehículos la estrella de 3 puntas.

Los dos hijos mayores de Emma Kurz Daimler continuaron la pasión de su padre. Paul Daimler no solo fue el primer "pilotos de pruebas" que acompañó a su padre el 10 de noviembre de 1885 en la prueba entre Cannstatt y Untertürkheim, sino que también llegó a ser director técnico de la Daimler-Motoren-Gesellschaft en Untertürkheim, Sindelfingen y Berlin-Marienfelde. Además de haber diseñado los primeros motores de combustible para aviones en los años 20. Por su parte, Adolf Daimler también fue ingeniero y llegó a ser directivo de la DMG en 1907 liderando la expansión de la compañía.

Carta del hermano de Lina Daimler, avisándole que su hijo Gottlieb Jr murió en la Batalla de Ypres en Flanders, Bélgica. Dice: "Dios bendiga a nuestros valientes soldados."

Aunque Lina Hartmann Daimler no tuvo la participación decisiva de Bertha Benz, acompañó a su esposo durante los momentos más difíciles que atravesó su empresa y por eso se la reconoce como el apoyo necesario de Gottlieb en la recuperación del esplendor de su compañía. Lina falleció el 14 de junio de 1932 a los 77 años.
En la actualidad tanto Lina Daimler como Martha Daimler, la hija menor de Emma Kurz Daimler, se convirtieron en personajes históricos que son interpretadas en las muchas exposiciones y visitas guiadas que se realizan en Schorndorf, la ciudad natal de Gottlieb Daimler, en la región de Stuttgart. Regularmente la actiz encargada de interpretar a Lina es Christa Benseler.


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jueves, 11 de diciembre de 2014

La primera concesionaria de automóviles

En la historia del automóvil, la participación femenina fue indispensable, como vimos en la historia del primer viaje de larga distancia realizado por Bertha Benz.
Además de Bertha, también hubo otras mujeres pioneras en esta historia, aquí les contamos el rol imprescindible de Louise Sarazin.
Agradecemos la colaboración de María Laura Curzi en la traducción de este artículo publicado en la web de Daimler.


El primer viaje de larga distancia en un automóvil patentado por Benz —que también fue la primera gira promocional y la primera prueba de endurance en la historia automotriz— lo realizó una mujer: Bertha Benz. Y el avance para el nuevo invento revolucionario alemán se logró en Francia, gracias al espíritu emprendedor de otra mujer: Louise Sarazin.

Gottlieb Daimler confió en Louise Sarazin

El año 1888 también fue importante para el avance del automóvil en aspectos económicos, y de nuevo una mujer tuvo la participación mayoritaria. En ese año, Louise Sarazin se hizo cargo de las operaciones comerciales de Gottlieb Daimler en Francia, un país de tecnófilos que fue de los primeros en donde el nuevo vehículo revolucionario elevó el entusiasmo de la gente. Mientras Alemania miró con escepticismo su invento, en Francia el automóvil se dispuso a conquistar el mundo.

La historia del automóvil en Francia comenzó con la venta de motores de Daimler-Motoren-Gesellschaft; y la cordial relación entre Gottlieb Daimler y Edouard Sarazin, a quien el inventor alemán conocía de sus tiempos trabajaron para la compañía Deutz. El abogado parisino siguió las actividades de Daimler con cercano interés: Sarazin lo visitó cuando comenzó a experimentar en Cannstatt en el motor de combustible de alta velocidad y estaba emocionado con el invento. «Después de la colaboración inicial de Daimler y Maybach, Sarazin inmediatamente reconoció el significado de sus logros», escribió Friedrich Schildberger, sobre la historia del automóvil en Francia. Los dos hombres, que se llevaban bien, acordaron que Edouard Sarazin importaría los nuevos motores a Francia después de producidos. Con nada más que un apretón de manos, adquirió los derechos condicionales para vender todos los inventos futuros de Daimler en territorio francés y Gottlieb Daimler encontró el "socio distribuidor" que había estado buscando. Su trabajo era proteger las patentes de Daimler en el extranjero, sobretodo en Francia.

Por lo tanto, en 1887 Edouard Sarazin inició las conversaciones con el empresario Emile Levassor para construir motores Daimler en Francia. Ya se había familiarizado con Levassor, y su socio René Panhard, de la compañía Panhard & Levassor, en sus días de estudio en L’Ecole Centrale. Pero poco después Edouard Sarazin desarrolló una enfermedad en el riñón y murió el 24 de diciembre de 1887 a la edad de 47 años, antes de que las conversaciones se completaran.

En su lecho de muerte, le dio instrucciones a su esposa de que continuara su trabajo de propagar el invento de Daimler por toda Francia: «En nuestros intereses y por el bien de nuestros hijos, recomiendo que mantengas la conexión comercial con Daimler. Su invento es completamente confiable y tendrá futuro, en magnitud que no podemos comenzar a imaginar». Estas pueden no haber sido las palabras exactas, pero en cualquier caso Louise Sarazin le escribió a Gottlieb Daimler, ofreciéndole continuar el trabajo de su esposo en Francia. «Ahora buscará un nuevo representante en Francia», escribió en una carta.  «Pero como estoy familiarizada con todas las negociaciones que se realizaron hasta ahora y completamente informada de los detalles hasta el día de hoy, me dispongo a su servicio para ayudarlo con su trabajo hasta que encuentre un reemplazo adecuado de mi esposo».

En su respuesta, Gottlieb Daimler expresó primero su consternación por la muerte de su amigo, pero también respondió positivamente a la propuesta comercial de la señora Sarazin y aceptó «con entusiasmo». «En los temas comerciales, no tengo apuro de buscar un nuevo representante en París, y estoy contento de escuchar que usted está completamente familiarizada con nuestros temas comerciales y quiera asistirme. Acepto agradecido su oferta. En suma, percibo que usted cree en mi motor, igual a como lo hacía el señor Sarazin, y puedo entender bien que no quisiera ver los frutos del trabajo de su esposo pasar a otras manos. Con estas líneas, deseo decirle que espero que actúe como su esposo hubiese querido cuando le aseguró que permanecerá involucrada en el negocio, incluso si no puedo decirle exactamente como. De cualquier forma, no comenzaré nada en el futuro próximo sin primero buscar su consejo». Escribió el autor Friedrich Schildberger que era típico del instinto seguro de Daimler que claramente reconoció las habilidades excepcionales de esta mujer. Esto resultó en un acuerdo en que ella mantendría el negocio de la Daimler Motor Company bajo licencia en Francia. Como primer paso, Louise comisionó a la empresa Panhard & Levassor para fabricar motores Daimler, como había acordado su esposo antes de su muerte.

Sin embargo, a otros hombres les faltaba este instinto. Louise Sarazin primero tuvo que probar que podía aportar una contribución útil como mujer y mantener su parte como socia comercial. Pero no tenía pensado dejar que la rebajaran y probó ser altamente persuasiva en nombre de los nuevos motores y sus posibilidades de uso en vehículos privados.

Poco después, Emile Levassor contactó a la viuda para preguntarle si debía continuar y construir los motores bajo patente Daimler como había ordenado su esposo. Recibió la respuesta de continuar y en febrero de 1888 Louise Sarazin viajó a Cannstatt para ver de cerca el invento de Gottlieb Daimler. Estaba tan impresionada con la demostración que concluyó acuerdos obligatorios con el inventor alemán en la venta del automóvil Daimler en Francia. También se trajo a casa un motor monocilindro. Schildberger interpretó el encuentro así: «En general, viajó a casa con la convicción de que la actitud de Daimler y el estado de tecnología ofrecería la base necesaria de confianza para asegurar el éxito futuro». Agregó: «El hecho de que Daimler reconociera claramente los talentos excepcionales de esta mujer era indicación de lo confiable que eran sus instintos».

Adelante: Emile Lavassor y Emile Mayade. Atrás: Louise Sarazin-Levassor y René Panhard

Aunque la respuesta de Emile Levassor a los planes de Louise Sarazin fue inicialmente guardada, eventualmente consiguió infectarlo con entusiasmo. En octubre de 1888, viajaron juntos a Cannstatt y la visita probó ser un gran éxito: Emile Levassor y Gottlieb Daimler rápidamente se llevaron bien y en seguida desarrollaron una amistad cercana basada en el respeto mutuo.

Luego de la visita a Cannstatt con Emile Levassor, la señora Sarazin firmó contrato con Gottlieb Daimler, el 5 de febrero de 1889 en el que finalmente selló el ingreso del automóvil en Francia: según esto, Daimler recibiría el 12 por ciento del precio de compra de cada motor producido bajo licencia con Louise Sarazin, y le daba a ella el derecho de entregar las patentes Daimler a la empresa Panhard & Levassor por el 20 por ciento del precio, quedándose con el 8 por ciento para ella. La base de este acuerdo fue la suposición de que se vendería alrededor de 30 motores por año en Francia, un número que, sin embargo, no estaba ni cerca de ser alcanzado hasta 1891. «Estos acuerdos entre Gottlieb Daimler y la Sra. Sarazin por un lado, y entre la Señora Sarazin y Emile Levassor por el otro, pusieron la bases para toda la industria automotriz francesa», declaró una publicación conmemorativa de Daimler-Benz AG en 1950.


La Exposición Mundial en París

Los principales diseños de Daimler se mostraron en la Exposición Mundial en París entre mayo y octubre de 1889 y atrajeron un interés considerable. En consecuencia, el fabricante de bicicletas Peugeot empezó en el diseño automotriz usando motores Daimler de Panhard & Levassor. En el informe de la Exposición Mundial publicados en 1890, el motor de vehículos de alta velocidad Daimler se describió como «el diseño más notable».

Otros empresarios tuvieron la misma opinión. Después de la exhibición, los trabajos de otros ingenieros franceses se ofrecieron a usar las patentes bajo licencia Daimler. Pero Gottlieb Daimler mantuvo su palabra y permaneció fiel a su socia comercial. El 1º de noviembre de 1889 Daimler le dio a Louise Sarazin una garantía escrita de que solo ella tenía los derechos de comercializar las patentes en toda Francia y Bélgica, con la única condición de que los productos tuvieran el nombre Daimler.

Después de eso, la relación comercial entre la empresaria Louise Sarazin y el fabricante de autos Emile Levassor se profundizó y los acercó en el ámbito privado, y en consecuencia se casaron el 4 de mayo de 1890. Fue un golpe de suerte para Gottlieb Daimler que los fabricantes Panhard & Levassor, y la señora Sarazin-Levassor tuviesen la licencia Daimler en Francia. Los socios comerciales se encontraban regularmente para intercambiar ideas. En realidad fue Emile Levassor quien no perdió tiempo en producir los vehículos. Estaba convencido que la velocidad de los automóviles sería la mejor forma de publicidad de los motores Daimler. Estos probaron su enorme éxito en la primera carrera competitiva de la historia, realizada entre París y Rouen en julio de 1894: de 21 vehículos en la largada, 15 llegaron con éxito, y nueve de esos estaban equipados con motores Panhard-Levassor construidos bajo licencia Daimler; incluyendo un Benz de 3 caballos Vis-à-Vis. El éxito de la participación en las carreras también se veía como una razón para el grado de entusiasmo del automóvil en Francia, que en los primeros días era mucho mayor que en Alemania, el país de su invención.

Sin embargo, fue la velocidad del motor que finalmente también probó ser fatal para el marido de Louise Sarazin-Levassor. En la carrera París-Marsella-París en septiembre de 1896, Emile Levassor fue lanzado de su vehículo cerca de Avignon y quedó gravemente herido. Murió por las herida apenas seis meses después, el 14 de abril de 1897, a la edad de 54 años.

Hoy, Emile Levassor es conocido en Francia como el "padre del automóvil". Aunque la contribución que hizo su esposa al éxito del invento es frecuentemente ignorada. Pero esta empresaria fue la primera concesionaria Daimler en Francia, una mujer que creyó en el éxito del automóvil, que convenció a los excepticos del valor del revolucionario invento alemán y que presentó a Emile Levassor con Gottlieb Daimler. Esos fueron sus logros; y mientras no deben exagerarse, tampoco deben subestimarse.

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